La ‘it girl’ que convirtió su blog en un negocio millonario

De este modo brotó The Blonde Salad, el primero de los blogs mas leidos de tendencia que consiguió rentabilizarse por sí solo y que creó un nuevo nicho de mercado: el de las blogueras/influencers. “Me complazco de ver todo cuanto hemos conseguido. Cuando empezamos no teníamos nada”, afirma sonriente.

Habla en plural. Lo que empezó como un weblog personal en el que compartía sus looks es el día de hoy un imperio que cotiza a 8 millones de euros y emplea a veintiseis personas [20 en The Blond Salad y seis para su firma. Si bien “cooperan más”]. En el cosmos Chiase hay una línea de zapatos, un portal de ecommerce y, lógicamente, campañas de publicidad. Mas, sobre todo, un equipo. “Decidí rodearme de gente eficiente, que no solo organiza mis días, asimismo me ayuda con ideas. Tomamos resoluciones sobre trabajo juntos”, reconoce en una entrevista con EL PAÍS mientras que con una ojeada prudente mira a su jefe de prensa. No solo es una mirada de camaradería, asimismo busca su aprobación. Él observa el tiempo y las preguntas —está prohibido cuestionarle sobre su futura boda con el vocalista italiano Fedez y su vida privada— ella sin embargo es una máquina idónea para contestar. Es hábil y va al grano, mas sobre todo es una profesional de las relaciones públicas. Y es que vive de ello.

Sus diez,2 millones de seguidores en Instagram, los uno con dos millones de fanes en Fb y las más de quinientos con cero visitas únicas en su página web cada mes la han transformado en una celebridad. “Todo brotó de forma muy natural. De súbito las marcas se comenzaron a fijar en lo que hacía y fueron las que me procuraron a mí. No al revés”, recuerda. Y es que una parte del éxito de su carrera se encuentra en la relación de confianza que ha creado con sus seguidores. “La verosimilitud lo es todo para mí”. Justo es esa característica la que la prosigue posicionando como la madre de todas y cada una de las influencers. La diferencia entre ella y muchas del resto es obvia: Ferragni no solo vende un modo de vida, Ferragni se lo cree. “Nunca sería imagen o bien haría promoción de algo que conozco solo por el dinero. Esencialmente por el hecho de que tiraría a la basura mi verosimilitud y eso es una cosa que no se puede comprar”, agrega quien deja claro que no toda la ropa que luce en sus imágenes es regalada. “A mí no me pagan por todo cuanto publico en mis redes. No todo es publicidad”. Actualmente Ferragni, instalada en la ciudad de Los Ángeles, asimismo se da el lujo de no subir fotografías diariamente, ya juega en otras ligas. “En el momento en que me siento agotada o bien sencillamente no estoy interesada en algo no lo hago. Ya no pasa nada si han pasado diez horas y no he publicado algo. Ya no tengo tanta presión como anteriormente”.

La asimismo diseñadora define su trabajo como “ser fuente de inspiración”. “Quiero que la gente halle en mis redes diferentes lugares, restaurants, tendencias, marcas y experiencias. Se trata de compartir”, remarca alguien que es considerada por una legión de seguidoras como un icono a proseguir. “No tengo reglas de tendencia. Se trata de vestir algo que te haga sentir plena. Te debes sentir segura, fuerte y orgullosa de quien eres. La ropa puede asistir a empoderarnos. Es una ecuación fácil, si te sientes bien lo reflejarás”, sentencia desde Verona, donde asistió el pasado martes como convidada singular al desfile de otoño-invierno de Calzedonia. “Por cierto, las medias de rejas me encantan”, suelta entre risas.

Objeto de estudio

Asegura que su fórmula para lograr el éxito consiste en ser natural y en “la iluminación”. “El mejor selfie es cuestión de iluminación. Claro que se precisa un buen maquillaje, mas la luz es lo más importante”. Un recorrido por sus redes sociales patentiza que pone en práctica las dos cosas. “Comencé tomando fotografías, de este modo aprendí la relevancia de la luz”. En su historia semeja que nada ha sido casualidad.

De esta forma lo probó asimismo una investigación que en dos mil quince efectuó la escuela de negocios de Harvard sobre el fenómeno de su weblog. La maestra encargada del informe, Anat Keinan, afirmó de ella: “No solo fue creativa, sino supo explotar comercialmente su weblog y transformarlo en un negocio millonario. Y una de las razones de su triunfo es su habilidad para ser rentable y servir de inspiración al mismo tiempo”.

Ferragni asimismo fue la primera blogger —aunque ahora prefiere que la llamen influencer— que ocupó una portada de Vogue, para su edición de España en dos mil quince, ha estado un par de veces en la lista de “30 creativos menores de 30” de la gaceta Forbes, su marca Chiase Ferragni Collection —línea de calzado, mochilas, sudaderas— se vende en más de veintiuno urbes y este julio inauguró su primera tienda en Milán. Conforme The Business Of Fashion, la firma proyecta que para dos mil diecinueve tengan catorce boutiques en el mundo entero.